En Táchira esposa de trabajador denuncia que el CICPC lo asesinó en su propia casa

En Táchira esposa de trabajador denuncia que el CICPC lo asesinó en su propia casa

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Freddy Armando Ramírez Serrano, de 42 años, a la una de la tarde del viernes 3 de julio de 2010 llamó a su esposa para avisarle que estaba siendo acorralado en su casa por una comisión del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas. Le exigían los documentos de una moto que tenía.

La esposa, Elba Rosa Escuraine, quien es bedel de un plantel en la población de El Piñal, Municipio Fernández Feo, estado Táchira, población donde reside, en el momento que recibe la llamada de su esposo participaba en un taller sobre el maltrato a la mujer y violencia de género en la institución donde labora y  tuvo que salir corriendo desesperada para su casa.

“Me dice: negra vengase rápido para la casa porque hay dos tipos preguntándome por los papeles de la moto, yo necesito comunicarme con mi amigo Alex para que traiga los papeles. La moto era de un amigo de él”, cuenta Elba lo que le alcanzó a comentar su esposo Freddy antes de ser ejecutado.

Al llegar al sitio, carrera 7 de la localidad, observa cuatro camionetas con el logo del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) cercando los accesos a su residencia.

Cuando ella llegó a la casa, e intentó entrar, le negaron con violencia el el ingreso.

“Yo soy la dueña de la casa, les dije. Me decían aléjese de aquí y me empujaban, me empujaron como dos o tres casas de distancias de adonde yo vivo. Yo soy la esposa del chamo que está allá arriba, les decía e insistían en que me alejara”, describió la mujer.

El hijo de 12 años de Elba presenció el suceso. “Mi hijo me dijo: mamá a mí esos hombres me tocaron, me pidieron las llaves de la casa, me metieron la mano por todo el cuerpo a ver si yo tenía las llaves, me estaban acosando”, describe.

Ella sacó a su hijo del lugar, lo llevó a una casa al escucharlo gritar que dónde estaba Freddy, que él no era malo, que era su papá.

Asesinado en su propia casa

“Yo me fui a buscar a una hermana de mi esposo a una cuadra y cuando iba escuché los tiros”, explica Escuraine. Los vecinos de su cuadra contaron 7 detonaciones.

Apenas habrían transcurrido 20 minutos desde que Freddy Armando llamó a Elba, cuando ella vio cuando lo bajaron por las escaleras “como un animal, cada policía en un pie de él y otros dos en la manos. Lo tiraron a la camioneta y no me lo dejaron ver”, expresó.

Freddy Armando Ramírez no solo llamó en el momento que era hostigado por los policías a su esposa. También llamó a su sobrina Maryori Cuella. Ella relató que corrió con los documentos de la moto que los policías le exigían para llevárselo, pero en la confusión se fue a la policía, allí le dijeron que no estaba. Cuando llegó a la casa donde se presentaba el cerco le dijeron que ya lo habían asesinado y se lo habían llevado a un centro asistencial local.

El cuerpo de Freddy Armando Ramírez Serrano fue llevado al Hospital Tipo I de El Piñal en la tolva de una camioneta Pick Up con un logo del Cicpc, afirma su esposa como testigo a pesar de que sus familiares aseguran que fue sacado de su casa sin vida.

“No tuve la oportunidad de verlo, él me llamó para que yo hiciera algo pero no me dejaron entrar. Ahora salen diciendo que él tenía granadas y armamento”, indicó su sobrina.

Expuso la señora Escuaraine que cuando su sobrina acudió al Cicpc a rendir declaración le dijeron que él no estaba armado para el momento. Sin embargo, la versión del Cicpc en su cuenta Delegación Táchira dice de Instgram Freddy Armando Ramírez Serrano era buscado por la violación de tres sobrinas políticas y que él desenfundó un arma e inició el supuesto enfrentamiento. Seguido menciona que quedó “neutralizado”, sin mencionar que el hecho ocurrió dentro de su casa.

“Yo me pregunto: ¿por qué hicieron eso y llegaron a la casa sin una orden? ¿por qué violaron puertas?, ¡la excusa eran los papeles de la moto! Yo pregunté en el Cicpc a qué se debió eso y la respuesta fue que abrieron el expediente y que él tenía una denuncia por violar a tres niñas con penetración. Eso es falso, nosotros teníamos cuatro años viviendo y en ningún momento lo vi es situaciones raras, además es padre de dos niñas y a mis hijos nunca les faltó el respeto, los pueden interrogar cuando quieran”, exclamó Elba.

Freddy Ramírez era caletero en una agropecuaria cercana a su lugar de residencia, en su tiempo libre tenía como hobby jugar fútbol.

Relata su pareja que poco antes de comenzar la cuarentena fue denunciado por una vecina que por agresión física, Freddy Ramírez se presentó ante las instancias competentes para defenderse ante el señalamiento, pero asegura su esposa Elba que nunca se confirmó que él hubiese violado niñas y negó que haya sido agresivo con mujeres, por el contrario lo describe como una persona querida y tranquila que le gustaba huir de los problemas.

“Yo exijo que busquen a esas niñas e investiguen a fondo para determinar si él les hizo algo o no” dijo la familiar, pues asegura que con la familia denunciante registraban diferencias de vieja data que decidió vengarse denunciándolo por agresión física.

“El Cicpc violó los derechos humanos. Lo asesinaron, ellos se metieron a la casa e hicieron tiros para hacer ver que Freddy estaba disparando. Ellos montaron una escena. En mi casa nunca ha habido armas, yo tengo niños y ellos me esculcan todo, allí nuca ha habido armas”, agregó.

Asesinaron y se robaron bienes de la familia

Además de asesinar a su esposo, Elba Rosa denunció que los funcionarios se robaron objetos de su casa. En su declaración en el Cicpc reclamó el robo de una resma de hojas blancas, una colonia de su esposo nueva, una linterna y cobija. En respuesta al reclamo, fue amenazada con no entregarle el cuerpo ni la orden de retiro hasta que ella no reparara daños que sufrió una de las unidades del Cicpc durante el evento, cuando los vecinos enardecidos lanzaron piedras en señal de protesta ante la ejecución de su vecino.

Finalmente a la familia le entregaron los documentos para el retiro del cadáver, pero tras dos días con el cuerpo inerte en la Morgue del Hospital Central de San Cristóbal todavía no le permitían verlo.

La víctima deja huérfanos un hijo de 16 años, una niña de 11 y otra de 8 años, además de sus dos hijastros, uno de 12 años y otro menor de edad.

Con mi esposo se violaron los derechos humanos

Jordi Pérez de 45 años, amigo de Freddy repudió la actuación del Cicpc al ingresar a la vivienda sin orden de allanamiento así como el trato que se le dio a los familiares cercanos cuando intentaton saber qué ocurría. Expresó que no había comprobación de que Freddy hubiera violado a menores de edad y el debido proceso no era matarlo.

En la vivienda de Elba Rosa quedaron como evidencias varios impactos de bala en las paredes, un charco de sangre y el cuarto de los infantes revolcado.

La pareja de Freddy Armando teme nuevas represalias contra ella y sus dos hijos menores por parte de funcionarios actuantes,sin embargo exige que sea investigado el caso a fondo y se haga justicia puesto que a su esposo le violaron los derecho humanos, no le respetaron la vida.

Prevalece la impunidad ante miles de ejecuciones

El asesinato de Freddy Armando Ramírez Serrano constituye una nueva ejecución de las miles que realizan los cuerpos policiales en Venezuela. Con frecuencia las personas son detenidas en su casa y en ese mismo lugar son asesinadas ya sea en presencia de sus familiares o los familiares logran escuchar las detonaciones de las armas. La versión oficial generalmente es que hubo un enfrentamiento. Los policías alteran además la escena del crímen.

Provea pudo identificar en 2019 a 1045 víctimas asesinadas por policías o militares, buena parte de los asesinatos se perpetraron en las viviendas de las personas. La violencia policial y militar en las zonas pobres de Venezuela ha llevado más inseguridad en las viviendas. No solo se realizan allanamientos masivos, sino que se realizan ejecuciones y los funcionarios se roban bienes de las familias.

La Alta Comisionada de Derechos Humanos Michelle Bachelet en su Informe presentado el pasado 02 de julio señaló que en lo que ente los meses de enero a mayo de 2020 las policías habían asesinado a 1334 personas y de esa cantidad 366 por el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas.

Hace poco ante la ejecución de cinco personas en el Barrio El Limón en Caracas siendo una de las víctimas escolta de la ministra del gobierno de facto Iris Valera, el ministro del Interior Nestor Reverol si solicitó una investigación. Este lamentable hecho tuvo una respuesta rápida del Ministerio Público y fueron detenidos 4 funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (Faes) de la Policía Nacional Bolivariana. Una investigación excepcional porque intervino una alta funcionaria del gobierno de facto. Si no hubise ocurrido el lamentable asesinato de su escolta, la versión oficial se hubiese impuesto como un enfrentamiento con 5 delincuentes.

Las miles de ejecuciones que ocurren en Venezuela se produce por la impunidad que se garantiza en la mayoría de los casos que ocurren y el aliento que le dan Nicolás Maduro y su cúpula.

El clamor de Elba Rosa Escuraine y su familia para que se haga justicia ante la detención y ejecución de su esposo Freddy Armando Ramírez Serrano, es parte de la exigencia de miles de familias en todo el país ante las graves violaciones de derecho humanos que cometen los policías, principalmente en las zonas pobres. Los cuerpos armados del Estado siembran terror y aumentan el sufrimiento de las familias pobres. Elba, una humilde trabajadora tendrá que llevar junto al dolor del asesinato de su esposo, la carga de garantizar condiciones de vida para sus tres hijos y dos hijastros.

Fuente: PROVEA